viernes 30 de julio de 2010

A merced de la ventura

Y heme aquí, salvaje, desnudo
librado a las garras del destino
perdiéndome en el mirar divino
de negros ojos que tu usas como escudo

Osa siquiera, a esconder esa ternura
esa desidia de quererme sin tapujos
echar oculto esa verbena de embrujos
y lentamente transportarme a la locura.

Aquí te tengo exigiendo distinciones
que no te sienta como gota del rocío
¿cómo lo haría? si te quiero solo mío
y en tal pecado solo tú tienes perdones.

Diluvian celos en la noche que no miente
su negra escarcha solo esconde el amorío
y nuevamente vuelves a cortar el frío:
esa la dulzura, más tibia que el sol se siente.

Vuelvo a quedarme a merced de la ventura
que me recuerda a tus labios, dulce miel
pero confío que ese latido no es de hiel
sino la llave a mi etérea aventura.

Para vos =D...