jueves 28 de enero de 2010

¿Será?

Si cuando caminas tus pasos no resuenan en mi
y si tus suspiros no despiertan mi piel que se esconde
Si la noche no parece eterna cuando tu verbo renace
o si al llamarme, no es todo mi ser quien responde

Si tu mirar solo resume la ternura que emanas
y tu canción no es más que un tono casi humano
Si mi ilusión en un lecho de laureles se ha dormido
y la lujuria ese cada tanto quien extiende su vil mano

¿Es el amor el que dirige sinfonías de lamentos
o la quietud de un futuro triste y somnoliento?
¿Es el temor el que conquista nuestra lágrima futura
o el corazón que cruel nuestro alma manipula?

Y si el destino no se ocupa de brindarnos un aliento
y no desolla de un solo golpe esa fría y gris pereza
Si deja vivo al estigma de tocarte sin ser tuyo
y si no elimina el tormento, la cruel duda y la tristeza

¿Es la pasión la que pueden existir estando ausente
o es el silencio el que puede permitirnos sernos francos?
¿Es desazón el saber que lo que espero ya no llega
y perfección, un hueco enorme, un dulce aroma ciego y manco?

domingo 7 de septiembre de 2008

Renacimiento

Ya nadie escribe el Te extraño por el que tus días tomaban cierta luz del Sol para hacerla propia y refulgir en el mar oscuro de extraños que te observan con cierta incertidumbre. Y aquella paloma que prometiste al nombre sagrado del amor, no es más que una pluma marchita firmando un ya no.
¿Cuándo? ¿Por qué? ¿Qué importa? El tiempo es único e irrepetible, y flotar en él es aceptar que sus olas no tienen piedad sobre unos ojos azules. Y cuando la noche hace temblar la magia, los diamantes corren por tus mejillas hasta derramarse en la culpa de no deber hacerlo.
Y las calles nombran sonetos que recuerdan personas, frases ininteligibles, gritos sordos sobre latidos que en algún momento tu corazón parecía comprender, y desaparecieron casi tan rápido como el la mañana apaga al temer. Y entre ellas tú, caminando, paso a paso con esas manos suaves en los bolsillos, tratando de que el cielo se muestre y pierda la vergüenza de ser.
Nada importa ahora. Los gladiolos que tanto esperaste, florecieron. Los tengo acá, vuelcan su color como si nada de esto hubiese sucedido, como si no hubieras existido para ellos, y el mismo rocío que los alimentó, pudiese haber caído si tú no hubieras jugado con la Luna. Quién lo sabe… las hojas, el viento? No quiero saber.
No puedo comprender que no hayas sido nada para el Universo, porque algo eres y tus pasos guardan al eco. Algo eres porque algo soy, y porque mi sangre hace correr cada pedacito de miel que el aire lleva y nadie ve.
De pronto lo comprendo, la lluvia incipiente, infantil y dulce cae sobre mi cara. Y lo veo, veo tu ser ahogándose en el verde mar, sonriente y fuerte, saludable y fiel a una teoría aún no descubierta siquiera por vos. Y el aire vuelve a hacerse tibio, el agua a mojar y las palabras a perder su sentido.
Y puedo volver… vuelvo… y soy…

Alch_

viernes 13 de junio de 2008

Te extraño

Cuando un aire ajeno, plagado de lujuria prohibida, y manzanas flotantes en un manto de silencio rodeaban mi cuerpo, el recuerdo cristalino de tu presencia ausente bajaba desde el cielo hasta mi alma. Era esa dulce culpa que me embriagaba, y me levaba a un estado afrodisíaco del no hacer, no deber, no querer, no poder…
Tus ojos de naturaleza, de aquel bosque en que imaginábamos compartir nuestras tardes rodeados de gnomos y hadas tan reales como irreales para los demás, tan proféticos como la llama que nunca se apaga, y tan mentirosos como un amor que nunca acaba.
Cuando el mar lejano hablaba de infidelidad, y sumía a sus sirvientes en laberintos de dudas, luz y cosquilleos sin prisa, allí estábamos nadando en ventiscas arreboladas de alguna canción pagana que sonaba acullá, donde el pentáculo sagrado apuntaba hacia un cielo blanco y puro.
¿Por qué el tiempo se pone en contra del equilibrio? ¿Por qué, sagrada arena, corres más rápido al sentir su corazón latir? ¿Por qué Febo envidias la tibieza que buscas al mojar tu cabellera en el inalcanzable horizonte eterno?
Y tu sigues ahí, ausente pero dentro, lejano pero uno, ocupado pero mío… Y tú sigues ahí…
Si cuando la Luna salga mañana, y nos busque, nos sonría con sus tenues arrugas del tedio universal, si cuando el viento de la tarde nos permita el último adiós, si cuando un silencio charlatán te haga ver cuánto te amo… si cuando eso suceda no estás, no soportaré, y rendiré mis armas al tiempo, y me sumiré en un estado profundo de desidia y de fantasía.
Ahora los segundos siguen cayendo, el otoño los empuja hacia una sana vacuidad, y tu nombre resuena en cada paso, en cada aire que regalo al terruño eólico que me ata al suelo gris.
Veo esos lugares donde tu piel selló su estancia… y resumo mi sentir, en un cruel y hondo te extraño…


Stay With Me - Dolores O'Riordan

I woke up this morning
And I walked down to the sea
I sat there on the long grass
Just staring at the sea

Counting all my blessing
And everything that you gave to me
Why is this complicated?
Why can't you stay with me?

Stay with me
Won't you stay
Stay with me
Won't you stay with me
Stay with me
Stay with me
Stay with me
Stay with me
Stay with me

I just like to hold on
to all the magic memories
I dread this place without you
Don't leave I'm begging please

Holding back the memories
Holding back the year
Holding back the memories
Holding back the tears

Stay with me
Won't you stay
Stay with me
Won't you stay with me
Stay with me
Stay with me
Stay with me
Stay with me
Stay with me


Alch_

lunes 12 de mayo de 2008

Despertares

 Debo confesar, la vergüenza me domina
Cada amanecer que recuerdo el pecar:
Creer que la brisa merece escuchar
Gritarte a mil voces, presencia divina

Comprendo tras mucho, amor no es destello
No es rabia, desprecio, tormenta o cianuro
Solo es flotar en besos tan puros
Dormir al silencio, dormir al orgullo

Mil horas de vida ya me has regalado
Mil besos sin precio, con pura docencia
Matando la hierba que siembra tu ausencia
Y mata las rosas, don de amores sagrado

No diré te amo porque ya lo sabes
La nada se oye más tierna que el mar
Y yo no soy nadie para perpetrar
Las velas flameantes que llevan tu nave

Si sientes desprecio por verme callado
Pues pídeme el beso y hazte al azar
De sentir conmigo la paz de tu amar
Y solo en mis brazos, duerme encallado

 Pasaron tres meses para que pueda comprender gracias a vos, que el amor es tan maravilloso no por sí mismo, sino porque no es necesario comprenderlo para disfrutarlo. El mundo te obliga a aullar de alegría, gritarle a la brisa las buenas nuevas, corazones despiertos que aman y laten por otro igual, y envidias piadosas que brotan del suelo. No es necesario.
 No me interesa que cada átomo que me rodea pueda sentir el amor que nos tenemos, porque la aventura de vivirte no le incumbe a nadie más que a nosotros. Sos lo que siempre soñé, y no lo que me hicieron soñar, sos lo que me hace sentir cada día que la vida vale la pena simplemente por ser, y no por buscar vivir. 

 Te amo por dejarme ser.

 Alch_

domingo 30 de marzo de 2008

Por siempre tú...

Su vida daba el último susurro dulce al caer entre mis manos. Lo que en su tiempo fue el jazmín más lindo de ese lugar que no conozco, ahora yacía seco (aunque hermoso) regalándome la visión de un amor correspondido. Acompañando su destino, las palabras que resbalaron por tu sien, dormían plácidas en su refugio de papel esperando el momento de ingresar en mi memoria emotiva para siempre.
Un recuerdo en siena conquistó mi pensamiento. Una leve fragancia de una niñez no vivida empezó a florecer en mis prados vírgenes de empatía. Imaginarte pequeño, encerrado en un cofre negro y raído por el tiempo del sufrimiento, pero brillante y translúcido en su interior, como una gema que hace siglos no ve la luz del Sol y se recluye tranquila en su realidad inmediata.
Te imaginaba sonriente, haciendo de tu mano y tu pluma una entidad inseparable, la dualidad inocente que pudo crear y recrear lo que mis ojos sorbían en cada oración.
Y canciones comenzaron a sonar en mi mente, tonos de nana y susurros contados de “te quieros” sinceros. Me sentí bailar y flotar solo, disfrutando de la libertad pasajera que se arremolinaba entre tardes solitarias de una rutina a la que nadie podía escapar.
Bosques eternos de una niñez lejana crecieron frente a mí, con ruiseñores y calandrias que cantaban a la esperanza, predicando el nacimiento de la flor del amor. Y los druidas hacían sacrificios, arrojando al fuego el desinterés, el maternalismo y algunas bayas sagradas que encontraron en un seto.
Las palabras continuaban sin importar como mi cuerpo respondía a su efecto. Cada caricia que daban era el éxtasis para mi alma, que se vengaba en mi corazón, estrujándolo con fuerza y exprimiendo su sentir hasta el límite del llanto.
Si no estuvieras la alegría de la vida
En los temores de vivir disolvería
Cada segundo de la esperanza que perdida
Al mismo fin su ilusión entregaría

Si resintieras la pasión cuando al tenerte
Puedo alcanzar sentir incluso el mismo cielo
Y levitar con solo un segundo verte
Ojos de Luna, compañía de desvelo

Si dudaría del miedo enorme a perderte
Cada destello que mi ser promete a veces
Encendería hasta el mar, la misma muerte
Regalaría al final, por pequeñeces…

Y llegado su turno terminó. Una rúbrica dulce cerró la enmienda. Tus ojos verdes salieron a flote, desde el fondo del mar albino en que explotó tu ternura. Y las lágrimas curiosas salieron a saludar y me susurraron al oído que lo que siento ahora, es amor…


Por siempre tu - Christina Aguilera
Cuando estoy por caer
yo sé que tu amor me volverá a socorrer
Venceré el temor
mientras sepa que tú sientes
dentro lo mismo que yo
En el dolor y el bien, tú me supiste amar
y lo que soy es por ti sin dudar

Coro
Eres mi protección mi sosten
frente a todo mi mejor opción
Por siempre tú
Mi poder mi valor
atraves de lo peor
mi luz mi cielo azul
mi gran amor aún
Por siempre tú

No hay ningún amanecer
que no me despierte sin saber
que te soñé
Soy por ti
muy feliz
en mi alma para siempre
hay un sitio para ti
No importa donde esté tu amor me encontrará
iluminando mi cielo mi oscuridad

Coro
Eres mi protección mi sosten
frente a todo mi mejor opción
Por siempre tú
Mi poder mi valor
atraves de lo peor
mi luz mi cielo azul
mi gran amor aún
Por siempre tú

Mi guardian será refugio de tu querer
la fé que me hará creer que vale mi vida
un hogar al cual por siempre volveré
te amo aun, Por siempre tú

Coro
Eres mi protección mi sosten
frente a todo mi mejor opción
Por siempre tú
Mi poder mi valor
atraves de lo peor
mi luz mi cielo azul
mi gran amor aún
Por siempre tú

Mi luz mi cielo azul
mi gran amor aún
por siempre tú.


Alch_

viernes 7 de marzo de 2008

Solo un perdón...

Un nuevo día gris comenzaba en este mundo del que quiero escapar pero no consigo la forma. El despertador gritaba a mi lado, y la oscuridad de las mañanas de finales de otoño llovía torrencialmente mojando cada rincón de mi habitación.
Otra vez el mismo sentimiento de angustia. Otra vez ese nudo rígido apareciendo en mi garganta y generando las lágrimas que escondo celosamente entre las fibras de mi almohada.
El uniforme lucía impasible. No recaía sobre su triste karma de identificarme con una década de sufrimiento interrumpido solamente por algunos meses solitarios de calor, silencio y paz.
El desayuno me esperaba sobre la mesa, todavía tenía su aroma tibio del calor de las manos de madre. La rutina era opresora. Cada mañana se repetía exactamente el mismo procedimiento de tortura, incluso mis sentidos recordaban uno por uno cada color, cada sabor, cada textura.
Sin darme cuenta, la fría brisa lamió mi rostro. Era irónico pensar que lo que para muchos era lo peor del invierno, para mí era una de las pocas conexiones que la naturaleza me obsequiaba como apoyo a mi sórdido penar.
La oscuridad era bohemia. Las calles de mi ciudad siempre escondieron ese no se qué, ese aroma a río, a pueblo y a sueño. Mis zapatos sonaban ecos en cada paso, en cada uno de mis acercamientos a la puerta de un inexistente infierno.
Leticia me esperaba como siempre. Su aspecto era, en cierto punto, risueño. Su figura rechoncha no combinaba con la campera negra inflada y su maquillaje tenebroso. Creí sonreír.
El portón de mi colegio era temerario. Líneas rectas dominaban la escena, dominando cada espacio abierto, cada figura irreconocible que se paseara cerca suyo, cada voz ronca que se elevara más allá de lo debido.
Una niebla de sueño y complicidad cubría el lugar. Pares de ojos acechando a sus presas, a los herbívoros que renunciaron a la manada, y se alejaron con la vana ilusión de que la gracia terrestre los salvaría de la matanza.
Leticia me hablaba sobre algo relacionado con la música pero esa mañana no tenía ánimos para contestar. Los rumores estaban especialmente extendidos por los pasillos, y la falta de sutileza en sus referencias me daban la leve sospecha de que el pensamiento colectivo giraba a mi alrededor.
Un timbre frío, más aún que el clima, anunciaba que la primera clase debía empezar. Siempre odié las matemáticas. No porque no las entendiera, al contrario, siempre fui bueno para los esquemas lógicos. Sin embargo, no me conectaba con el mundo saber sumar letras.
Por desgracia, no era el único que pensaba eso. La mayoría de la gente con la que compartía cada mañana no eran precisamente “aplicados”, al contrario, el tiempo que se dedicaba a materias demasiado complejas, era utilizado por ellos para divertirse con sus objetos de recreo. Yo era uno de ellos, y, fuera de humildad, también el preferido.
La profesora Dolbetto era bastante joven para ocupar el puesto que poseía. No obstante, su manejo de grupo era excelente, excepto en ciertas ocasiones, en las que, casualmente, yo estaba implicado.
Los males prolongados tienen varias consecuencias funestas sobre quién los soporta. En mi opinión, la peor de ellas no es directamente el mal, como la mayoría piensa, sino el asesinato progresivo de la esperanza de que él pueda mermar.
Mis años de “juguete” ya sumaban diez, y aunque el número en sí no parezca demasiado representativo, las heridas abiertas del caso no me dejaban olvidarlos, y, simultáneamente, no me permitían pensar en que se pudiesen terminar algún día.
Nunca tuve carácter. Quizás suene trillado, pero realmente es preciso. Nunca tuve mal carácter ni tampoco bueno, quizás fue el resultado de una piara de días de mi vida en que ya las palabras olvidaron su sentido en los aires del pasado.
Creo haberme acostumbrado a los ojos de decepción, a la protección no retribuida, a la gracia universal de almacenar mi sufrimiento para devorarlo egoístamente.
Cada palabra era igual de hiriente, sin importar de quién provenía, hacia quién apuntaba, o por qué era pronunciada. Hasta la poesía más dulce sonaba como un puñal helado.
Y el trance del dolor volvía, la amputación de mis sentidos par flotar en un mar bravío de deseos de escapar. Me elevaba entre los muros de mi existencia y veía a Leticia, a la profesora Dolbetto, a cada uno de los carnívoros disfrutando de mi carne y solo podía respirar, disfrutar de las ensoñaciones que producía la carencia de empatía.
Y el silencio me despertó. La selva estaba calmada y quieta, con un suave ventolín que provenía del mar prometido pero nunca visto. Abrí mis ojos.
Sabía que el huracán no había acabado, sino que lentamente su ojo iba muriendo en mí. La luz enceguecedora me mantenía latente, y desaparecía con cada latido tranquilo del corazón de piedra.
Sus ojos reaparecían tras los matorrales. Ojos socarrones y macabros, ojos grises y amarillentos, inyectados de la sangre de la conquista. Ojos lastimosos y apesadumbrados, de miembros de mi tribu temiendo un futuro como el mío. Ojos perdidos e inocentes, de los traidores y conformistas que parasitan por respeto y conveniencia. Ojos suplicantes de que escape, de un rugido eterno, de un veneno eficaz, de un aleteo eficiente.
Lentamente me sumí otra vez en mi gloria. El aire me hacía flotar sobre la maldita premonición de que esto iba a doler mañana. Reconstruí mis cimientos, con lágrimas y sangre que goteaban incesantemente en mi interior. Y esperé, esperé que llegue otra vez el canto del gallo metálico, y avise a las criaturas que Hécate traía nuevamente su poder.
El almuerzo estaba sobre la mesa y también olía a manos de madre. Aquel nudo que una vez predecía tardes de caza, ahora solo desapareció drenado en mi llanto, en mi llanto eterno y seco, que todavía fluye bajo mi piel.
La noche cubrió nuevamente la sabana. Cubrió mi guarida y mis mentiras. Cubrió ronroneos sin remitente.
Y el sueño tomó las riendas de mi vida, si así la llaman, y ahora espero nuevamente el grito del despertador, que me avise que el peligro no se cansa de ser vil.



Alch_



Sorry seems to be the hardest word Elton John feat. Blue
What have I got to do to make you love me?
What have I got to do to make you care?
What do I do when lightening strikes me?
And I wake to find that you are not there

What do I do to make you want me?
What have I got to do to be heard?
what do I say when it's all over?
And sorry seems to be the hardest word

chorus:
It's sad (so sad)
It's a sad sad situation
And it's getting more and more absurd
It's sad (so sad) so sad
Why can't we talk it over
Oh, it seems to me
Sorry seems to be the hardest word

What do I do to make you love me?
What have I got to do to be heard?
What do I do when lightening strikes me?
What have I got to do?
What have I got to do?
When sorry seems to be the hardest word...

viernes 29 de febrero de 2008

Psicobotánica

Cuesta hablar de la nada porque nunca podremos sentirla. Cuesta hablar de todo, porque nunca podremos obtenerlo.
Ese día no quería hablar. Las conversaciones banales habían irrumpido en mi vida como un huracán de langostas. Después de varias vueltas al Sol (debería tomar sol) las sonrisas falsas se agolpaban en mis tareas habituales.
Hace varios días no te veo. Las energías fluctúan en una correntada extraña alrededor de muchas variables. Además, creo que esta noche cenaré espárragos, mi paladar los extraña.
Recibo esas llamadas que no quiero que existan. Esas voces que en su momento eran lo único que tenía, ensimismado en un silencio interior tan lúgubre, uterino y sagrado. Tengo vértigo, quiero volver pero sé que no debo hacerlo por mi bien, bah, por lo que llaman “mi bien”.
Cuanta necesidad de afecto se huele. Las enredaderas vuelven a enredarse en las paredes solitarias. Parecen inmiscuirse en sus asuntos de pared, en las palabras ajenas que reciben y rebotan, a veces vos sos una pared.
Hoy mis ojos amanecieron grandes. Te gustan así, y me hacen recordarte diciéndolo. Como extraño tu voz, quisiera dormirme escuchándola, como una canción de cuna. Algunos dirán que tengo un “retroceso”, ahora que lo pienso, deben ser los mismos que crearon “mi bien”. Es gente muy inventiva esa.
¿Habrá un mañana?, ojala que sí porque Romina me invitó a cenar. Hace unos espárragos tan ricos. Me parece que voy a decirle que mañana me prepare algunos.
Que linda brisa corre. Tengo que tomar algo de sol. Ayer me regalaste un jazmín. No se porqué pero empezaron a gustarme desde que te conocí. Será que cuando te vi una brisa (que linda brisa corre) me trajo el testimonio de algunos que crecían lejos…
Extraño tu labio, pero no los dos, ese que me gusta. Son esas pequeñas cosas las que nos hacen tan misteriosos y cómplices ante la mirada de los inventivos. Nos llaman “raros”, pero bueno, alguien le puso oruga a la oruga, y hasta ahora no se quejó. ¿La enredadera tendrá orugas?.
Esta noche no debería cenar espárragos. Si Romina los prepara no van a estar tan deliciosos. Las segundas veces nunca son buenas. Recuerdo cuando mi madre me lo repetía, siempre creí que estaba un poco loca, pero ahora comprendo el efecto que las orugas pueden causar en la mente de un humano.
Y pensar, que ni siquiera se llaman orugas. Si se llamaran así nosotros seríamos raros, y quizás me obligarían a renunciar a tu labio, el que me gusta.
Que linda brisa corre. Están caros los jazmines. El precio en las flores es la forma más vil de que nos cobren el tiempo, más en especies tan nobles como las margaritas.
Flores tontas. Odio las margaritas. Demasiados pétalos, una histeria botánica incomprensible. Incluso no les gustan a las orugas. Esos tallos rígidos que ni se mueven con la brisa (la brisa se calmó).
Al comprarte margaritas sentiría que estoy pagando solo por el tiempo en que tardaron en crecer. Además me hacen acordar a huevos. Unos huevos chatos y dulces, con tallos rígidos que no se moverían si por lo menos hubiese brisa.
Mañana te voy a llevar jazmines. Uy, mañana no puedo porque tengo que ir de Romina. Le voy a decir que a los espárragos le ponga huevos, pero que los revuelva así no me hacen acordar a esas estúpidas margaritas.
Incluso a la gente que se llama Margarita le veo cara de huevo. Pero se lo merecen, no son como las orugas que están obligadas a llamarse así. Ellos pueden elegir su nombre. Si me llamase Margarita no dudaría en cambiarme de nombre a Jazmín. Que linda brisa corre.
Quiero que me cantes. No, quiero cantarte. Podríamos cantarnos ambos, sería un poco molesto, pero para nada malo. Sería lo que la gente inventiva llamaría una “algarabía”. Nombre muy lindo para usarlo tan pedantemente.
Me molesta que las cosas titilen. Será algún trauma de la infancia, algún “retroceso”. Bueno, si fuese así, las cosas que titilen tendrían que ver con que me cantes una canción de cuna, y, generalmente cuando cantás no titilás.
Debería tomar Sol. Nombre bastante acertado. Nadie se queja del Sol, excepto en verano. Me acuerdo cuando nos quejábamos juntos de él. En ese momento no sentía olor a jazmines, pero sí te escuchaba cantar, aunque estabas en esos silencios que me gustan.
A veces decís mejor las cosas cuando no decís nada de nada. Es “raro” (me siento inventivo), de alguna manera sé que no te gustan las margaritas. Las veo ahí, tiesas, pedantes, es como una algarabía, pero no por la palabra, sino por su uso.
Pensar que las flores dan tanto para hablar. Bueno, al fin y al cabo los espárragos también son flores. Huy, me olvidé de llamar a Romina. Creo que Romina tenía una linda enredadera, quiero un gajito, y espero que prenda de gajo.
Me acuerdo cuando mamá hacía prender las cosas de gajo, era más o menos en el tiempo en que repetía lo de las segundas veces. Espero que no cantes una canción de cuna por segunda vez.
Que linda brisa, debería tomar Sol. Mañana voy a comprarte jazmines. Te gustan los aromas, yo extraño el tuyo. También extraño ese labio que nos convierte en “raros” cómplices.
A veces pienso que no soy una persona. Las conversaciones banales me alejan de mi personalidad. Cuando sonrío falsamente me siento una margarita, tiesa, evitando mostrar que disfruto de la brisa, lleno de pétalos histéricos y poco identificables.
Suena el teléfono, ojala seas vos. No sos vos, es Romina.
Me olvidé de decirle de los espárragos. A Romina nunca le gustaron las flores, ni siquiera los jazmines. Dicen que son para los muertos. Es tonto, comprarle flores a un muerto es como pagar por un tiempo en que estaba vivo e irónicamente regalárselo para que no lo disfrute, porque ya está muerto.
Cuando muera no voy a querer flores. Bueno, cuando muera no voy a querer nada porque voy a estar muerto. Quiero flores ahora.
Espero que mañana me regales flores. Huy, cierto que mañana tengo que ir de Romina. De chico me gustaban las flores. Las escuchaba hablarme, es lo que un inventivo llamaría “raro”. Eso sí, nunca me llevé bien con las orugas. Les tengo, en cierto punto, algo de lástima, por no poder elegir como llamarse. Es como si todo el mundo me llamara Margarita.
Ayer me regalaste un jazmín, ¿dónde está? Creo que se lo llevó mamá, ella me cantaba canciones de cuna cerca del jazmín hasta que se lo comieron las langostas, le encantaba su aroma. Extraño tu labio, ese, el que me gusta.
La brisa paró.
- Hola, Romina, ¿mañana me harías espárragos?...


Alch_

Te amo!



When you say nothing at all - Ronan Keating

It's amazing how you can speak right to my heart
Without saying a word, you can light up the dark
Try as I may I can never explain
What I hear when you don't say a thing

The smile on your face lets me know that you need me
There's a truth in your eyes saying you'll never leave me
The touch of your hand says you'll catch me wherever I fall
You say it best when you say nothing at all

All day long I can hear people talking out loud
But when you hold me near, you drown out the crowd (drown out the crowd)
Try as they may they could never define
What's been said between your heart and mine

The smile on your face lets me know that you need me
There's a truth in your eyes saying you'll never leave me
The touch of your hand says you'll catch me wherever I fall
You say it best (you say it best).. when you say nothing at all

The smile on your face lets me know that you need me
There's a truth in your eyes saying you'll never leave me
The touch of your hand says you'll catch me wherever I fall
You say it best (you say it best).. when you say nothing at all

(You say it best when you say nothing at all
You say it best when you say nothing at all...)

The smile on your face,
The truth in your eyes
The touch of your hand
Let's me know that you need me